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En el año 2006 se cumplen 150 años de la muerte de MAMÁ MARGARITA, Don Pascual Chávez, nuestro rector mayor, tomando las enseñanzas de aquella mujer abnegada que enseñó a Don Bosco el amor a Dios y que le hizo vivir el amor de FAMILIA, en su honor nos deja a los SALESIANOS como misión profundizar en nuestra labor por fomentar, promover y fortalecer esa institución sagrada en estos tiempos en los que por todos lados se le ataca. Esa institución que al debilitarse genera tantos problemas sociales producto de la desintegración, la violencia, la inmoralidad y el desamor.
En ésta misma página (más abajo) veamos nuestro aporte a la defensa de la vida, cuya cuna, para bien de la humanidad DEBE SER "LA FAMILIA".
Fomentamos la unión sacramental de el hombre y la mujer para el resguardo de la salud mental y espiritual de la humanidad. "Promovemos el respeto a la vida desde el momento mismo de la concepción" (S. S. Juan Pablo II)
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____________DEFENDAMOS LA VIDA__________
DESDE EL MOMENTO MISMO de su CONCEPCIÓN
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Al morir, por esta o aquella causa, el final es el mismo, presentado de esta o aquella forma.
¿Cuál fue el motivo. . .?
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. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ¿Natural? o ¿¿¡PROVOCADO!??
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LA SAGRADA FAMILIA
P. Luis Corral, sdb.
En el domingo que sigue inmediatamente a la fiesta de Navidad, la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia (aunque en el 2005 la celebraremos el viernes 30 de diciembre). Cuando todavía tenemos armado el “nacimiento” en nuestras casas, con la presencia de la familia compuesta por Jesús, María y José, la Iglesia quiere que nos fijemos en ellos como modelo para nuestras familias.
En el evangelio de la misa de ese día escuchamos que el Rey Herodes quería matar al niño Jesús y por eso organizó la matanza de los “niños inocentes” en Belén y sus alrededores.
¡Qué extraño! Un rey le tiene miedo a los niños.
Pero, ¿es un caso aislado?
No. El libro del Éxodo nos muestra al Faraón de Egipto que manda matar también a los niños, hijos de los judíos.
Es otro caso de un Rey que tiene miedo a los niños. Y ya van dos.
Tanto Moisés como Jesús pudieron sobrevivir por milagro.
Esto de que los soberanos tengan miedo de los niños, parece una exageración, ¿no creen?
Pues no sé, porque la Biblia es Palabra de Dios y en todo encierra un mensaje actual.
¿No será que tanto Herodes como el Faraón son representantes de aquellos gobiernos que también hoy parecen tenerles miedo a los niños cuando aprueban leyes que favorecen el aborto y la contracepción?
Y entonces el pasaje bíblico de los “santos inocentes”, lejos de ser una exageración, sería la descripción de una realidad actual: Una denuncia de lo que está pasando con todos esos niños inocentes que mueren antes de nacer debido a la plaga del aborto.
En ese caso tanto Herodes como el Faraón se quedan pequeños comparados con aquellos funcionarios, legisladores y todas las instituciones que favorecen el aborto, la esterilización y la contracepción.
Y el fenómeno de un Gobernante que tiene miedo a los niños y por eso permite su eliminación, es ni más ni menos, lo que está pasando hoy.
En contraste nosotros vemos que Jesús ama a los niños.
En efecto, Él dijo: “Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque de ellos es el reino de los Cielos”.
Y dijo también: “Si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los Cielos”.
Entonces tenía razón Herodes de temer a los niños como si le fueran a arrebatar su reino.
Sí, sólo que el reino al que se refiere Jesús no es de este mundo.
El amor que Jesús tiene a los niños, más allá de las palabras de cariño que les dirige en varias ocasiones, se manifiesta sobre todo por el hecho de que el Verbo eterno de Dios, al encarnarse, se hizo precisamente niño.
Es lo que contemplamos en estas fiestas de Navidad.
Dios se hace niño mientras los poderosos de la tierra temen y asesinan a los niños.
Es un contraste muy grande que nos tiene que hacer reflexionar: Los poderosos de la tierra tienen miedo de los niños y favorecen su eliminación. Dios, en cambio, pone a los niños como ejemplo de actitud evangélica y él mismo se hace niño.
Nuestro mundo está al revés.
Pasa también con la familia en general. Hoy la familia está expuesta a una especie de hostilidad total.
Nos hemos olvidado que es la célula básica de la sociedad.
Y que es la célula básica de la Iglesia. Para la Iglesia la familia en muy importante.
Y para cada un de nosotros la familia es importante. Todos pertenecemos a una familia. No hay nadie que no tenga familiares.
Es porque así lo ha querido Dios. Recordemos que Dios mismo es una familia de tres Personas que se aman.
Así es. Dios es amor: quiere decir que Dios, aunque es solo Uno, pero no es un solitario, sino tres Personas distintas que se aman tanto que ya no son tres dioses, sino un solo Dios.
Y cuando Dios quiso crear al ser humano a su imagen y semejanza los creó hombre y mujer, y les dijo “no es bueno que el ser humano esté solo”.
Y también dijo: “dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán los dos una sola cosa”.
Y también les dijo: “creced y multiplicaos”.
Y su mandamiento es que nos amemos unos a otros.
De donde resulta que el hombre solo o la mujer sola no son la imagen completa de Dios, hasta que formamos una familia o nos integramos en una comunidad.
De donde resulta también que el modelo supremo para todas las familias, es no sólo la sagrada familia de Jesús, María y José, sino el mismo Dios Uno y Trino.
Por todas estas razones la familia es algo sumamente importante para el católico.
Y entonces, ¿por qué hoy la familia está expuesta a esa hostilidad?
No lo entiendo. Creo que es parte del misterio de maldad que reina en este mundo, desde que se cometió el pecado original.
Con razón dice el evangelio: “la Luz brilló en la tiniebla y la tiniebla no la recibió”. Así es. Junto a la luz del Mesías, permanece la realidad de quienes prefieren la oscuridad en vez de la luz. Es un tremendo misterio.
¡Ojalá que los cristianos no nos dejemos vencer por la oscuridad!
Pues Juan Pablo II afirmó que la corriente hedonista del mundo, ha influido en las familias cristianas sobre todo en la facilidad del divorcio y el recurso a una nueva unión por parte de los mismos fieles.
También se da entre católicos la aceptación del matrimonio puramente civil o la simple unión de hecho, en contradicción con la vocación de los bautizados a “desposarse en el Señor”, como enseña S. Pablo. Los hijos deben nacer en el matrimonio: es su derecho.
Muchos van a la celebración del sacramento del matrimonio no movidos por una fe viva sino por otros motivos puramente sociales.
Se da también el rechazo de las normas morales que guían el ejercicio humano y cristiano de la sexualidad. Por ej., las relaciones prematrimoniales.
Por eso tenemos que seguir enseñando la castidad que es la virtud que regula el uso de la sexualidad al servicio del amor auténtico.
El amor, en efecto, para que sea auténtico tiene que ser responsable, comprometido y sacrificado. Lo que ocurre en el matrimonio.
Amor es buscar el bien y la felicidad de la persona amada aunque tengamos que sacrificarnos por ella.
Es lo contrario del egoísmo que consiste en buscar mi felicidad aunque tenga que hacer sufrir y aunque tenga que sacrificar a las personas que me rodean.
Jesús es el mejor ejemplo de amor verdadero: Murió por nuestro amor.
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